Aún y después de todo.
Casi, por poquito y no despierto. Sí, sí, fué infección por comer un hot dog, muy sabroso por cierto, fué gastritis por los 7 cafés y un pastel de chocolate. Casi, casi no despierto, abrí los ojos atormentada por una luz blanca, no era la del túnel de la vida, era la luz de la lámpara sobre mi cabeza; En un hospital, con una enfermera a un lado.
Hoy no quise involucrarme con la medicina, me conformé con ver de lejos, así como se ven los globos en el aire. Dolió, fué una aguja en la delgada finura de una vena de mi mano izquierda, un suero, y regaños de doctores (nada guapos, por cierto). La sentencia, cero chocolates, nada de café, harinas, coca-cola, picantes, ácidos sulfúricos, etc. Dieta: Gelatinas, jugos, frutas, verduras ¿que es eso?.
El recuerdo... odio los hospitales. Es la soledad lo que queda, en ellos se descubre la estupidez humana que es constante en éstos días. Ahí se pelea por la vida, afuera se diseca o se manda a la tintorería, se recoge por retazos o definitivamente se olvida, se guarda . La vida que no es más que un hilo delgado del tiempo, que en cualquier momento se rompe. Es la ironía cotidiana. -Tan joven, tan buena muchacha -Se repiten algunos cuando muere ella . -Ya le tocaba al viejo, en fin de algo se tiene uno que morir- El llanto de los niños en los pasillos. ¡Ah! eso sí no puedo soportarlo, nunca podré soportar escuchar a un niño llorar, ¡Que cruel tormento! mira que estar atada y no poderle consolar. Es en la cama de un hospital, cuando miras a tu alrededor y te sientes afortunado de no tener que sufrir por una pierna amputada, o sufrir por una intoxicación, sondas por todos lados, etc. Afuera las caras colgantes de los familiares que se preguntan que te estarán haciendo.
Y es entonces...que hasta por una indigestión con suero, y fiebre, te das cuenta que somos precisamente un hilo del tiempo, ¿Porque creemos que podemos atrapar el tiempo en un reloj? ¿Llenar la Agenda del día, sin siquiera saber si la cumpliremos?. Sí, es un riesgo que hay que correr, la vida es un riesgo. Por eso mi filosofía siempre seguirá siendo, hacer lo que no sé si haré mañana, y no hablo de lavar la ropa de hace un mes, o cocer los calcetínes del dedo pulgar. Sino de decir, de hacer, de lograr. Decir: Te amo, de ser sinceros, de dar un tierno beso, de darle consejo a un amigo, de cantar desenfrenado, de respirar profundo, de mirar un amanecer, de llorar en un atardecer, de soñar con la Luna, de reir de un chiste... aunque sea malo. De llorar al ver el film de María Candelaria (¿pueden confirmarme si yo soy la única que lo hago?) ó morderse el dedo al llorar, como Silvia Pinal o Elsa Aguirre. Veras que la vida es un instante, de pequeños instantes.
La vida es sueño, en dudarlo no falló usted Señor Calderón; sin embargo recuerde que un sueño es eterno, un sueño, es un eternamente un instante.
Por eso y más, vos sabeis que os quiero y no me olvido que aún os llevo escondido en éste corazón que un día dijo la verdad.. que os queria. Aún llevó atado conmigo tu nombre con un nudo hecho con dientes, en la mano izquierda, cerca del corazón, lejos de la razón.
Vivan... no sólamente existan.

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