Águila
Temblé, no esperaba tu llegada, estaba distraída y te acercaste a nosotras con un frio semblante, un semblante de márfil, de dureza, reconozco eso en tus ojos, ese orgullo tuyo que siempre me intimida. Saludaste y no supe que decir, seguía temblando, respiraba y trataba de tranquilizarme, no pasa nada, de pronto me dio verguenza, pobre infeliz (yo) aún no he tenido el valor de enfrentarte, Y entonces te reocordé, yo te quería, te quería mucho, eras como mi hermana mayor, apoyandome, no he olvidado todo lo que me ayudaste, en estos días sí te he recordado, quizá lo percibiste, y por eso llegaste, sí, te llamé con el pensamiento, porque... me siento miserable.
Sólo quería compartir mi amistad con ustedes, no robarla, dos pilares ella y tu, ¿que era yo entre ustedes? sólo una pluma, era su hermana, las tres lo eramos, era lo que me gustaría que hubieramos sido, pero no, los celos, sus celos, son los que nos alejaron, no la odio, también la extraño, pero ya no, ya no podemos ser hermanas, amigas, hay muchas heridas de por medio.
Tu me tendiste la ayuda y se que Dios te lo devolverá, en alguien más, no quería interponerme entre las dos, ¿entiendes? Jamás, jamás traté de ponerte en contra de ella, ¿ pero tu? ya no recuerdas lo que me dijiste...-ella no quería ayudarte, se quejó de traerte a la casa- El corazón, mi corazón latía con fuerza, sólo quería su ayuda, necesitaba salir pronto, ¡Ayudame! gritaba, tengo miedo que regrese, necesito salir de aquí antes que vuelva. Pero ella estaba dormida y no podía contestar mi llamada, aún así me ayudó. Yo le agradecía sin imaginarme que se hubiera quejado contigo de la ayuda que me dio. Perdón, creí poder confiar en ti para pedirte ese favor.
Yo no quería interponerme entre ustedes, y los secretos que me guardaste, están conmigo, nunca te traicionaría, porque te quiero. Pero a veces cuando nos sumergimos en otros, cuando peleamos un amor como el tuyo y el de él, bueno, no tenías porque, yo era tu amiga, te comprendía, pero que iba yo hacer?, en donde iba a dormir, hacía frío, estaba enferma, estaba invadiendo tu espacio, y para ti era importante dormir con él, como tu dijiste, me vale madre el mundo yo lo amo a él. Bien, lo respeto, pero no tenías derecho a tratarme así ¿o me equivoco? . No sé. Ese hombre tuvo que ver, me dijo, quizá por lo herido que estaba, que yo no le caía bien al mundo, y que si seguía asi, - no sé como vas a terminar, yo ya encontré mi camino- Ustedes eran o creía que eran mis amigas... pero cometí errores, hubo malentendidos, sólo quería decir que lo lamento mucho, que no quise interponerme, que no soy mala, que tu lo sabes, tu puedes verme, tu puedes ver mi interior, no hay odio, hay... decepción, tristeza... nada más.
El orgullo de ustedes de ti y de ella es una muralla enorme, que cuando pueda vencer la mía, aclaremos, aún así... ya es demasiado tarde. Si es por dinero, no te preocupes, ya Dios me dará y te pagaré cada centavo que gastaste por ayudarme... A ti no puedo odiarte, me diste una de las épocas mas felices de mi vida... me ayudaste para que pudiera vivir para mi. Y pese a los celos de ella, yo siempre te voy a querer.. mucho. Y si nos volvemos a ver en otra vida... lo sabrás.
Que tu corazón se llene de luz... Águila de Aire.. te quiere Nereida.. yo.

0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal