martes, julio 12, 2005

Viajes

En el autobus, con la carretera abriendose y tragando las alegrías que cargaba como caramelos. Y ese Benedeti que lucha con mi inconsiente y me somete alimentando mi eterna nostalgia:

He recorrido tu cuerpo fantasma
y me descubrí en tus tierras incautas
en tu dicha furtiva

Se han deformado dos vidas
y la piel sobre piel no engaña
más bien se mienten y ocultan su desgracia

El silencio calla al silencio
y la soledad es pronunciada
como un augurio, cómo un consuelo
de seguir viva.
¿Viva?
Si es que ahora no estoy soñando.

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