Amigas: Lo conocí, me vio, entré en un instante de duda, me pregunté si sería él quien pudiese quedar a mi lado. Fue amable, sonrío, me invitó a tomar un café, la oficina estaba vacía, no te molestaré, te prometo, me dijo. No hay problema le contesté, conversamos, dieron las 6:00 pm, salimos, tuvo la gentileza de caminar a mi lado más de tres kilometros, se desvió de su casa para coincidir en la ruta del camión que me traía a la mia. ¿cenamos?; ¡bien!. La noche era perfecta y conversabamos tanto, que perdí la noción del tiempo, y no quería alejarme de él, de pronto... de pronto, todo cayó. Sus ideas sobre la Mujer, los hijos, y el hombre; hicieron que mi sangre tuviera efervescencia, no pude contenerme, en el pensamiento dije ¡Ay no, ibas tan bien, tenías que regarla! No pude contenerme, me sentía profundamente herida, me levanté pagé mi cuenta, y ya no eramos dos, me dijo que opinas, y no pude controlarme, le expuse mis argumentos, diciendole que me sentía ofendida y que me iba a mi casa, subí mi tono de voz, le dije que me disculpara, que no podía reprocharle, pero que no estaba de acuerdo, que todas sus ideas, me ofendían como mujer, no lo dejé terminar y tomé el autobus. Después le pedí una disculpa por haberme exaltado, y le expliqué porque pensaba asi, y no quiso tocar mas el tema. Ahora tenemos un profundo silencio. Mientras avanzaba elñ camión, sentía rabia, mucha rabia contra los hombres, recordé a Lilith, y me sentí ella, me sentí demonio entonces; si yo soy la que penetro, soy Lilith entonces si me valgo por mi misma y educo a mis hijos, soy entonces Lilith cuando no permito que me digan que el hombre es la cabeza de la casa, soy Lilith cuando creo en una igualdad, y un respeto. Soy y seguiré siendo ésta mujer, que no nació para ser sometida, soy Lilith entonces y amor no vengas a mi vida, si bajo tu sombra seré siempre una esclava, si ante el amor seré siempre, una mujer con el calificativo más bajo. Dos días amigas, dos días tenía cuando de pronto descubría una nota en mi escritorio que decía te quiero mucho, te ves maravillosa... ¿Qué pretendía? ¿A caso creía, que voy a creer que alguien me quiere, me va a extrañar y me va a recordar siempre, cuando tiene sólo dos días de conocerme? ¡No, es mentira, es mentira!. Es manipulación, y yo ya no soy mas esa mujer. Ya no creo en la espontaneidad de un amor, ni siquiera sé si encontraré alguien que sea diferente a mi, pero que concuerde con mi forma de pensar, me quiera y me valore... Toda mi niñez y pubertad, creí que cuando creciera encontraría un amor, que iba a enjuagar y a borrar de mi memoria tanto dolor, creí encontrarlo, ahora... no sé si lo encontré y lo perdí. Mi madre dijo una noche, cuando le dije que a diferencia de mi hermana yo no tenía una suegra que me quisiera, (lo dije bromeando) y ella muy seria me contestó, Dios le da a cada quien lo que merece. Y... fue entonces cuando me pregunté, si Dios estaba castigandome, me pregunté si Dios me había mandado la esperanza en Julio y la dejé ir. Luego pensé que Dios no podía ser tan malo... y que mi madre, quiza tenía razón...
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miércoles, agosto 23, 2006
martes, agosto 22, 2006
martes, agosto 01, 2006

Fue 1 de agosto del 2003, cuando los doctores me detectaron un quiste pilonidal, el cual es un absceso muy doloroso cerca de la columna. Lo que me impedía caminar bien. Caminaba mas rápido una anciana de 87 años que yo. La oración es verídica, competimos para ganar un asiento en el seguro social... y ella ganó.
Al quise lo extirparon pero necesitaba una operación que se programó para el 10 de octubre del 2003. Tengo un seguro médico por parte de mi mamá, pero como en esa época comencé a trabajar, no quería renunciar y opté por operarme en el seguro y asi obtener incapacidad.
La señorita del IMSS, masticaba un chicle y tenía el párpado superior cubierto con sombra verde, (combinada al atuendo burocrático del seguro social) programó la operación el 10 de octubre y escribió en mi boleta de citas el 14 de Octubre. En ese entonces yo tenía un novio, con quien había terminado más de tres veces y con quien estaba ya solamente por costumbre. Habíamos peleado dos días antes de mi operación y no estuvo conmigo ese día. Me citaron a las siete de la mañana, esperé hasta las once; me ingresaron en la "sala de espera" me vestí con una bata verde que no podía amarrarme bien, me pusieron una especie de zapatos de papel, una pulcera de identificación y seguí esperando.
Mi madre y mi tía me habían descrito bien el dolor de una ráquea ya que tenían que anesteciarme de la cintura hacia abajo, por lo que cuando leí el letrero que decía Anestesia me dio un miedo atroz; pero aún no era el turno, por fin cuando se desocupó una camilla me recostaron y me inyectaron intravenosamente cómo tres sueros, la pregunta era para que tantos ¿que era de a mentiritas? o me los pusieron sólo para que me sentiera atendida y que no me desesperara tanto,bueno, el caso es que los sueros provocaron en mí ganas de ir al baño, y cuando lo mencioné, me trajeron un videl!!! mmm... ¿acaso voy a hacer pipi delante de toda esta gente? pensé, ¿sí?. No pude.
No sé cuanto tiempo estuve aguantandome las ganas y tratando de calmarme, por fin respiré y me puse a observar a todos a mi alrededor, fue cuando él entró. caminaba despistadamente, lo vi, con extrañeza no puedo describir porque me concentré tanto en él, él también me vio pero podía adivinar sus pensamientos
-y esta que me ve-
Eso fue lo que leí en su mirada, tenía puesto un pitufo color azúl marino con un mickey mouse atrás del pitufo, se puso a leer un expediente, cuando llegó su amigo, algo hablaron y se acercó a mi cama, habló conmigo; mientras hablaba conmigo leía mi expediente, y me sorprendió el acento y su voz. yo sentía verguenza por la foto de la credencial de elector ja, sabemos que no todos salimos bien en las fotos del IFE.
Luego llegó el cirujano y era la hora de operarme, le pregunté si la anestesia dormía todos los músculos, me dijo que si, le volví a preguntar que si yo ya no era capaz de apretar ese músculo, podía miarme en la plancha, el cirujano me vio y dijo , llevenla al baño. (porque le dejé claro que nunca me saldría una gota en ese videl, no se si se escribe con b o con v)
El enfermero, camillero ,me dio mi suero, me subí a la silla mientras, con la mano derecha trataba de cerrarme la bata para no dar el espectáculo, y correle al baño, el placer que me causó no puedo olvidarlo, pero apenas terminé y gritaron
- ¡ donde esta la enferma del quiste, ya está listo el quirófano!
Y correle otra vez a la silla y por los nervios del camillero -enfermero brincabmos los bordes de las pueras y outs! dolor. Rapídamente entré al quirófano una enfermera sostuvo mi suero y la otra me quitó la bata, quedé desnuda, me acostaron en la plancha, me doblaron en posición fetal y que llega el anestesista. Que nervios sentí, aún recuerdo la sensación de la aguja entre mis vértebras, me picaron dos veces porque me moví, hacía frío y con los nervios me puse a temblar, que afortunada ¿verdad?. Cuando la aguja pasó, sentí un calambre en la pierna izquierda, y todo había concluido, en unos minutos mas no sentiría mis piernas y el cirujano comenzaría a hacer su trabajo.
Mientras pude moverme me acomodaron y me pusieron una placa negra bajo mi femur izquierdo, luego él se acercó, me sentía indefensa, nerviosa, vulnerable, entonces me tomó de las manos y me dijo, no te preocupes todo saldrá bien. Muchas personas me dijeron eso, pero sólo sus palabras lograron darme unos minutos de paz, porque al parecer, ya que comenzaron a operarme me agarré como guacamaya platicando con el cirujano, quien antes de sufrir un ataque de nervios ordenó que me dieran un calmante. Y no me calmé mucho jaja. La operación terminó. Me llevaron a la sala de recuperación. Me sentí aliviada de que todo hubiera terminado, luego pensé que era gracioso no tener voluntad en las piernas, y me puse a jugar, es decir hacía esfuerzo por levantar mis piernas y nada, no podía.
El efecto de la anestesia fue terminando y el dolor macabro que sentía no me dejaba en paz, no pdía girar de lado y no quería estar acostada boca arriba, para colmo, tenía ganas de ir al baño y la maldita anestesia había dormido todos los músculos de mi cuerpo, incluido aquel que libera la orina de la vejiga, así que aunque me muriera de ganas, no podía ir. ¡Y es horrible! él se acercó de nuevo a mi, platicamos y me sentí atraída a su conversación, me contó que era de Hidalgo, yo jamás me imaginé ese estado, sólo sabía que existía en el mapa de división política de México y recuerdo haber memorizado su capital, por lo que descubrir que había vida en esa entidad federativa y que además tenía un ejemplar de su cultura frente a mi, fue excitante.
De lo primero que hablamos fue de lo que hacía en monterrey, luego me mencionó lo que le gustaba más hacer y relacionó su gusto con una cátedra de como preparar bebidas embriagantes. Ese tema no era de mi gusto, porque yo no bebía ni cerveza, pero me gustó seguir platicando con él, luego me preguntó lo que yo estudiaba le dije - Filosofía y Letras- , luego me dijo -¡ah una filosofa!, -no -le dije -soy estudiante de letras no filósofa- , pero aún así me pareció de categoría que me haya dicho filósofa.
Me hizo comentarios burlones sobre él porque estudiar letras, y me dijo que había leído algo de Carlos Fuenes, creo que fue La muerte de Artemio Cruz. Le dije -¡ah si, Fuentes, leí, las buenas Familias alguna vez- . Y aun drogada le dije, - Que bueno que lea, asi será un doctor culto- .
En eso una enfermera le llamó y se fue. Sentí muchas ganas de llorar y empecé . Él regreso y dejé de llorar, luego le volvieron a hablar,se fue de nuevo, y empecé a llorar otra vez, me dolia mucho, y quería irme a mi casa. Luego le dije a la
- ¡Enfermera, Enfermera!, me da un lápiz y un papel por favor.
Observen, estaba recién operada en una sala de recuperación y en lugar de pedir un calmante pedí un papel para pedirle al médico su correo electrónico. Cuando tuve el papel, vi que salió con su bata blanca y su pitufo azul marino, se fue. Y sentí una pena por no poder pedirle su correo, después de todo, yo no tenía amigos que fueran médicos, y siempre me había gustado la medicina.
Llegó el verdadero camillero y me fue a dejar al cuarto, no se si andaba de mal humor, pues eso es un estado anímico natural entre los empleados del seguro social; pero me azotó contra la puerta, contra la pared del cuarto, contra la cama del cuarto, y quiero creer que no sabía que estaba recién operada, que no podía miar y que me causaba dolor cualquier movimiento que sintiera en la cama en la cual me aposentaba.
Veinte minutos después pude ir al baño, en videl, con esfuerzo pudo mi mamá colocarlo y fui feliz, feliz. Luego, una hora después mi compañera de cuarto se puso enferma, su azúcar subio y tenía la idea que la ventana del cuarto piso era la puerta de salida. Mi mamá había ido a entrevistarse con la enfermera. Cuando la señora que ya era bastante mayor se desconectó el suero y no quería que nadie la tocara. Sentí pánico de que ella se sentara o cayera sobre mi cama, porque estaba muy segura que iba a dolerme mucho.
Le hablaron al médico de guardia, no se si lo encontraron, pero de pronto escuche su voz, era él. Yo estaba en la cama del medio, había una cortina, y en la habitación habia tres camas. La de la anciana era la primera que estaba junto a la puerta. Él le dio un sermón de cooperación con el personal nocturno del seguro social, y mandó que la medicaran para nivelar el nivel de azúcar. Dije es ahora o nunca, sentía el corazón latir con fuerza y fue entonces cuando le dije.
- ¡Doctor! aqui estoy.
Él se acercó a mi y me dijo.
- ¡Ey!, Hola peque, aquí estas.
Le dije nerviosamente:
- Doctor rápido apunte mi correo por favor, es diana_mty16@hotmail
Yo sentía mucha pena de haberle dado mi mail, porque no sabía si lo iba a tomar, o si lo iba a escribir por compromiso y lo tiraria en el siguiente bote de basura que encontrara. Pero para mi sorpresa escribió y se quejó de dictarselo tan deprisa. Lo escribió y conversó conmigo. Sobre el futbol, sobre el partido que su ex novia había tenido y en el cual ella se había lastimado la nariz. Hablamos sobre varias cosas, se sentó en la escalera portatil que tienen todas las camas de hospital y se quedó conmigo.
Luego se fue, pero volvió mas tarde con un chocolate, un pequeño milky way, cuando me lo dio, sentí algo dentro, ustedes saben. Lo tomé y no me lo comí como normalmente haría, lo guarde entre mis manos y dormí con él toda la noche.
Cuando amaneció volvió con un frasco que había hurtado, un frasco que contenía xilocaína, y me dijo que me lo pusiera cuando me hiciera la limpieza de mi herida, me iba a calmar el dolor. me dio un montón de gasas y una cinta adhesiva. Su barba había crecido y el cabello estaba desarreglado. Desayuné y pude irme a mi casa.
Cuando curzé la sala lo volví a ver, él estaba con otro médico, probablemente su superior, me miró y con mis ojos quise decirle lo agradecida que estaba con él, por haberse quedado conmigo, en una noche muy dura para mi. De lejos le dije Gracias Doctor, él asintió con la cabeza y me miró. Con mis ojos le dije que esperaría volver a verlo, que me escribiera por favor. Me fui.
Antes de tomar el taxi frente a la clínica, miré hacia el piso en donde él estaba, y entré al taxi.
Me fui con la esperanza de que me escribiera, me fui con el chocolate que me dio, con su recuerdo y supe que algo había cambiado en mi esa noche y que ya nada sería igual... había empezado a enamorarme de él. Y si creyera en el amor a primera vista, podría decir que me subí a ese taxi, enamorada de él.
Así comenzó la historia....

