Sátiro y mancebo
Era de noche, caminaba apresuradamente para llegar a casa y topé con el pasado de todos aquellos meses, en los que abonamos palabras lindas a nuestra amistd. Me pregunté, qué fue de ti, estarías ahora ridiculamente bailando salsa, o quizá, estarías en plena comunión con el altísimo, algo así como lo que le sucedió a Moises en la montaña, gritandole al creador todos tus males, y entonces bajarías de la bufa, no con los diez mandamientos sino con una buena botella de vino. De ese que te embelece y que te vuelve Dionisio o un sátiro huraño....
La retórica es tu arma más letal, admito que fue bueno el juego, admito que perdí, y que no tuve derecho a un revancha, la jugada fue histórica, tanto que aún no puedo quitar esas espinas de los labios, de la sien y del alma.
No te extraño. No. Esto es el honor a.. ¿un bello recuerdo? quiza. Aqui ya no existen los "te quiero para mí", o aquella frase " ésto será eterno" y "tu pequeña llorona de ojos hechiceros" se le quita lo llorona y se vuelve hechicera, tanto, que lucha con sus fantasías de convertirte en sapo. ¿O en príncipe? Bah!! sigo tus consejos "no te pongas pantalones blancos cuando llueve" En fin. Cómo sé que en el lejano fin del mundo, te quejas, enamoras, intentas suicidios vanos, o te emborrachas tarareando a José alfredo, a Céspedes... de seguro, no escucharás esta voz, que quizá, extrañe al que nunca existio, al fantasma... no al ausente.

2 Comentarios:
hoy más que nunca: fantasma, ausente, moribndo y sufriente, nunca el dolor de la vida había herido tan letalmente.
sí eres tu el que escribió estas palabras, lo sabía, ese dolor lo he soñado, he soñado contigo, dos veces, dos veces en una semana. Si me necesitas... sabes donde encontrarme. Ojalá tu soberbia no se oponga.
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